Skip to main content

Chattahoochee Valley Living

The Gospel Promised - El Evangelio Prometido

Jul 01, 2025 ● By Pastor Victor R. Scott

The Gospel Promised

We have defined the Gospel and seen that it was revealed from the very beginning of humanity’s relationship with God. But there is another essential truth: the Gospel was promised—not because of humanity’s failure, but because of God’s eternal love.

One of the most well-known verses in Scripture affirms this:

“For God so loved the world that He gave His only begotten Son, that whoever believes in Him should not perish but have everlasting life” (John 3:16, NKJV).

The motivation behind the Gospel is not primarily our need, but God’s love. God didn’t wait until we sinned to begin loving us. His plan of salvation was not a reactive measure—it was a purposeful promise made out of the abundance of His goodness and mercy.

The apostle Paul affirms this in Romans:

“But God demonstrates His own love toward us, in that while we were still sinners, Christ died for us” (Romans 5:8, NKJV).

The Gospel is grounded in God’s kindness. It does not ask for a down payment. It is not a contract of “services rendered.” God saves us because He wants to. He saves because He chose to.

J.C. Ryle once wrote,

“The only thing we contribute to our salvation is the sin that made it necessary.”

That insight is a powerful reminder that the Gospel is not about us meeting God halfway. It is about God coming all the way to us.

The promise of salvation came before any effort on our part, so that we could not boast in our works, but only in His grace.


El Evangelio Prometido

Ya hemos definido el Evangelio y hemos visto que fue revelado desde el comienzo mismo de la relación entre la humanidad y Dios. Pero hay otra verdad esencial: el Evangelio fue prometido, no por causa del fracaso humano, sino por el amor eterno de Dios.

Uno de los versículos más conocidos de la Escritura lo afirma claramente:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16, RV60).

La motivación del Evangelio no es, ante todo, nuestra necesidad, sino el amor de Dios. Dios no esperó a que pecáramos para comenzar a amarnos. Su plan de salvación no fue una reacción de último momento, sino una promesa hecha con propósito desde la plenitud de su bondad y misericordia.

El apóstol Pablo lo afirma en Romanos:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8, RV60).

El Evangelio está fundado en la bondad de Dios. No exige un adelanto. No es un contrato basado en “servicios prestados.” Dios nos salva porque quiere hacerlo. Porque ha decidido hacerlo.

J.C. Ryle escribió una vez:

“Lo único que aportamos a nuestra salvación es el pecado que la hizo necesaria.”

Esta verdad nos recuerda que el Evangelio no se trata de llegar a un punto medio con Dios. Se trata de que Dios vino completamente a nosotros.

La promesa de salvación vino antes de cualquier esfuerzo humano, para que nadie se gloríe en sus obras, sino solo en Su gracia.

Upcoming Events Near You

No Events in the next 21 days.

Facebook